Inmersa en un mundo Holmiano.
Memorias de cada detalle.
Conclusiones en el aire.
Asunciones engañosas.
Tarde con sol y frío.
Enciendo a mi fiel, tóxico compañero.
Reminiscencias de un estado que creí olvidado.
Sonrisas sin por qué.
Motivos que ya no existen, ni interesan.
Juego con mi pañuelo, con la ternura perdida y encontrada.
Dejo que el frío entre, y el humo salga.
Cosquillas en la mano izquierda,
que cree sentir esa otra mano en ella.
Repaso batallas de sábanas peleadas en pos de una pista.
Cuento una a una las víctimas.
Dejo entre las sábanas restos de ternura sin dueño.
Abandono la inocencia, lucho contra la debilidad.
Ahorro lo exclusivo.
Oigo sus pasos.
Como el frío que congela mi nariz, sus ojos congelan mi mirar.
Barnizan los míos con felicidad, y añoranza.
Aún siento en mi hombro la yema de sus dedos, suave.
Cuidan lo que sabe, debo esconder.
Velan tímidos por el vínculo indefinido.
Creador de obras de arte en este lienzo de amor olvidado.
Pinceladas de colores cálidos, y luz.
Dibujo en mi mente croquis de cada momento vivido.
Recorro uno a uno los escenarios.
Apaciguo el paso, se aceleran los latidos.
Con la brisa en la esquina,
descubro la pieza que falta:
Compartir.
Elemental, mi querido Watson.
martes, 25 de mayo de 2010
martes, 18 de mayo de 2010
Cable a tierra
Caigo en la trampa del instinto, sed de adrenalina.
Invento redes en el aire, me asombra lo desconocido.
Enfrento las barreras sin filtro, sin miedos. Sin ver.
Locura. Pasión. Falta de oxígeno. Vértigo.
Oscuridad. Distancia. Temor.
Siento sus manos en las mías. Sus señales sinceras.
Uno ideales con realidades. Miro. Escucho. Huelo. Siento.
Entiendo. Acepto. Razono. Camino.
Locura sin miedos. Sonrisas estomacales. Alegría aleatoria.
Olores de hogar. Aires de amor.
En el cielo juego. Invento. Arriesgo.Especulo con la llegada, el destino final.
En el suelo no entiendo. Pero río. No invento, construyo. Encuentro. Respiro.
Pierdo. Lloro. Sonrío. También temo.
Cielo, su imagen.
Suelo, su presencia.
Y el vacío que se siente al despegar.
lunes, 10 de mayo de 2010
Amnestesia
Alegre por mi nueva vida.
Cantandole a mi sonrisa.
Jugando al destino predecible, con la posibilidad de su encuentro.
En mil caras, mil ruidos de viernes tóxico por la tarde, me encuentra.
Intenté ahogarme, escaparme.
De sus manos, de su sonrisa calma.
Con el alma que me roba. Calma con el alma que ya no tiene, y me roba.
Busqué en una barra, en un vaso, una hora feliz.
Sabía. Sabe.
Me iba. Me voy.
Dejame.
Y al verme sabe, ya no me tiene.
Conoce mis ojos, son hoy, otros a los de ayer.
Son míos, y no se encuentra.
Suplica que no me vaya, que no le de vuelta la cara.
Que no lo deje sólo con todo lo que él no puede.
Con el amor que busca en otra, y no encuentra.
Esa otra que supo usar como espada.
Mientras yo siempre fui escudo.
Yo siempre fui su coartada.
Me ofrece un paseo a casa,
un café de excusas.
La amnistía bajo el disfraz de amnesia.
Como si pudiera olvidar su presencia en mi cama.
Su ausencia en mi alma.
Su carencia.
Mi nueva calma.
Segunda oportunidad a lo que nunca fue oportuno.
Porque no era él, no era uno.
No ruegues. No sirve. No ahora.
Anestesiada, salgo en busca de aire.
Y encuentro prisión.
En la nada. En lo borroso.
Ensimismada.
Encuentra mi mano.
Morel nos juega una mala pasada.
Misma escena, mismo día, mismo bar, después de un año.
Risas que quieren ser llanto por ese poco feliz descubrimiento.
Dos miradas. Mil palabras.
Ensaya un beso que congelo en el aire, rogando libertad.
Su caricia corta el aliento, y corta mi cara.
Alcoholizada, anestesiada,
No hay amnistía, ni amnesia.
Sólo queda la nada.
Queda su hueco.
Lo tapa una lágrima.
Soy libre.
Y ya no siento el dolor.
Cantandole a mi sonrisa.
Jugando al destino predecible, con la posibilidad de su encuentro.
En mil caras, mil ruidos de viernes tóxico por la tarde, me encuentra.
Intenté ahogarme, escaparme.
De sus manos, de su sonrisa calma.
Con el alma que me roba. Calma con el alma que ya no tiene, y me roba.
Busqué en una barra, en un vaso, una hora feliz.
Sabía. Sabe.
Me iba. Me voy.
Dejame.
Y al verme sabe, ya no me tiene.
Conoce mis ojos, son hoy, otros a los de ayer.
Son míos, y no se encuentra.
Suplica que no me vaya, que no le de vuelta la cara.
Que no lo deje sólo con todo lo que él no puede.
Con el amor que busca en otra, y no encuentra.
Esa otra que supo usar como espada.
Mientras yo siempre fui escudo.
Yo siempre fui su coartada.
Me ofrece un paseo a casa,
un café de excusas.
La amnistía bajo el disfraz de amnesia.
Como si pudiera olvidar su presencia en mi cama.
Su ausencia en mi alma.
Su carencia.
Mi nueva calma.
Segunda oportunidad a lo que nunca fue oportuno.
Porque no era él, no era uno.
No ruegues. No sirve. No ahora.
Anestesiada, salgo en busca de aire.
Y encuentro prisión.
En la nada. En lo borroso.
Ensimismada.
Encuentra mi mano.
Morel nos juega una mala pasada.
Misma escena, mismo día, mismo bar, después de un año.
Risas que quieren ser llanto por ese poco feliz descubrimiento.
Dos miradas. Mil palabras.
Ensaya un beso que congelo en el aire, rogando libertad.
Su caricia corta el aliento, y corta mi cara.
Alcoholizada, anestesiada,
No hay amnistía, ni amnesia.
Sólo queda la nada.
Queda su hueco.
Lo tapa una lágrima.
Soy libre.
Y ya no siento el dolor.
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