miércoles, 28 de abril de 2010

She-Ja-Mo

Qué linda mañana para caminar. Por suerte tengo dermatóloga temprano, así salgo a pasear, pensé cuando abrí un ojo y mi congestión me permitió respirar tres veces seguidas sin ponerme violeta.(hecho que me puso más feliz que el sol que había en el living).

Volvía caminando y pensaba. Ayer recibí esta noticia, que sí que no, ahora sí, mañana no, pasado acá, ayer allá. Pensaba en lo que pensaba hace unos días. Pensaba en qué quiero, a dónde voy, quien soy.

Estaba a 7 cuadras, no a mil kilómetros. Antes de esbozar media auto-respuesta, llegué.

Mirando todo como siempre (y como nunca, siempre me pasa que todo es distinto aunque lo vea mil veces), leí en el vidrio de la parrillita de al lado, "Moralejas". Mierda.

Ah, no, qué ciega (o veo lo que quiero ver), dice "Mollejas".

Y claro, si es una parrilla. Las probabilidades que vendan moralejas al verdeo son pocas (a menos que te toque uno de esos mozos simpaticones que tiran frases de la vida)

Y claro. Claro. Claro. Probablemente todo tenga un por qué, un aprendizaje, una moraleja. No voy a buscarlo cuando/donde no sea necesario.

Hay cosas que simplemente deben ser MOLLEJAS.

lunes, 26 de abril de 2010

Certeza

" Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."

Cortázar, Julio. Capítulo 7. Rayuela.



Sabía que si lo volvía a leer iba a llorar. Mucho.

miércoles, 21 de abril de 2010

Ensayo: "Todos somos un poco Psicópatas-héroes"

(Incluye ejemplo/persona ad-hoc)

No puedo darles mi café con leche, porque, cada día me sorprendo más, no sé ni quiénes ni cuantos están leyendo esto. Pero les comparto una reflexión:

Marco (con) textual

Cuando aparece el cuestionamiento, ¿y si fuera? generalmente, nos paralizamos.
Quizá no lo sea, pero si llegara a serlo, sentimos, sería distinto a todos (los anteriores y los que aún faltan). ¿Por qué?

Voy a contarlo con una persona-hipótesis "ad-hoc", y les presto mi ejemplo.

Sería distinto a todos, porque me entiende aún cuando pueda ser doloroso saber cómo pienso, saber que elijo cualquier otra cosa menos lo que él desea para mí. (Lo mejor, y lo que sigue también. Sí, yo a veces le digo "tampoco para tanto")

Yo también lo entiendo, aún cuando en mi estructura todo lo de él sea alucinantemente distinto a mí. Y hasta a veces nos demos mutua vergüenza ajena de lo que cada uno hace.
Pero conmigo está cómodo, y con él yo no pienso nada.

Pero no lo iría a buscar corriendo. No a él.

Supongo no lo hago, para "protegerlo" (me auto-convenzo) de mis miedos, mis inseguridades, de mi temor a lastimarlo por salir corriendo tras otra imágen de hombre (de las que creo que son verdaderas).

Tal vez él necesite que lo proteja, no de mí, sino a mi modo.

Si me elije a pesar de todo lo que (él no, pero yo sí) sé que tengo para "hacerle mal", tal vez sea porque de lo que yo lo protejo, es lo que él quiere cuidar de mí. Lo que quiere hacer mejor. Lo que quiere hacer crecer.

"Hacerle mal" .. como si yo fuera del tipo de personas que hacen mal a propósito. Nunca le haría mal con ganas a alguien (salvo a un par), menos a él.

Pasa seguido, ¿no?

Cuántas veces no entendí por qué Fulan Boy no quizo estar conmigo si yo lo elegía pese a cualquier defecto que le hubiera encontrado (juro que acepté cosas bajas de hombres, bajísimas); es más, nunca entendí porqué a las otras lo mejor, y a mí, que encima quería las migajas, lo que se le caía, nada. Ni un mimito pedorro.

Y siempre me dieron la misma respuesta con distinto olor: "Linda, te voy a hacer mal".

Primera hipótesis:

O me engancho con psicópatas héroes, o somos todos humanos (y cagones).

Cuántas veces yo respondí con una mirada de las tímidas (que muy pocos conocen), bajando la cabeza, sonriendo, quizá hasta con una caricia y dije: "Te voy a lastimar, no vale la pena que te metas conmigo".

Hubo una vez un hombre (sisi, hombre grande) que me dijo, "No. No. No me mientas. No a mí, porque sí vales la pena y lo sabés. No jodas, ni me jodas (...) Decime que no me elegís aunque no puedas sustentar la respuesta. Te conozco bonita."

Y sí, nos conocíamos hace dos años, y frente a un piano liberador de personajes. Le quise mentir y me salió mal. Fuerte.

Fuerte porque después lo extrañé, y por supuesto, me mandó a freír papas noisette.

Y tiene razón. Yo hice lo mismo con todos los que tiempo más tarde cayeron con un "En qué andas tanto tiempo?" . Ando en moto, y cuidado porque si te veo te atropello.

Segunda hipótesis:

¿Será cuestión de animarse?

Sin embargo, en todos los (pocos) casos que me sentí segura, querida y elegida, siempre me pareció "un mambo del otro (¿?)", y no me animé.

Tercera (e inesperada) hipótesis:

Soy psicópata héroe.

Psicópata: porque te vendo una que me creo que no soy para nada, y cuando la elegís te digo, "No, ni da, te enganchaste de lo que quisiste. Yo provoqué esto?"

Héroe: Porque después digo "Perdoname, pero estás equivocado. Soy otra cosa, eh, estoy loca, te voy a hacer mal. No se que quiero, no tengo nada claro" Y te hago creer que sólo viste lo mejor de mí, y que no me ves defectos. Y te "salvo".

Como si no se me escaparan las fallas por todos lados.
Como si todas mis amigas, familia y lo que sea, no me quisieran por todo eso en lo que soy defectuosa.
Como si el otro no pudiera amar lo que yo no puedo, o lo que me falta.
Como si pudiera manejar lo que el resto siente.
El mambo es mío, que no me siento capaz de ser elegida.

Vuelvo a la persona ad-hoc:

En su caso no es como en los otros, en su caso todo es verdadero e impredecible.

En los otros mido desde el placer, hasta mi sufrimiento. Porque los analizo, y después manipulo todos mis sentimientos al rededor de ese análisis - engañoso desde ya - para creer que lo que yo quise ver, son lo que verdaderamente son.

Con él no. Sé cómo es, y me alegro, sorprendo, a la vez que a veces me enojo y ofendo, pero siempre, inesperadamente. Nunca sé si me va a hacer reír, enojar, pensar, o llorar. Porque con él bajo la guardia.

Sé que nunca en la puta vida tendría un blog porque no sabe expresar emociones y le parecería algo inabarcable. Lo que tiene de genial, es que jamás tiraría abajo lo que yo hago, y se sentaría a escuchar lo que escribí. Ojo, cabecearía y se desconcentraría, lo conozco. Pero después se reiría y yo le pegaría por tarado y después un abrazo.

Sé que está siempre, en la primera, la segunda, o en alguna fila de todos mis caprichos, mi baile, mi canto, mi monólogo en las juntadas (no hace falta que aclare que emite 1/10 de las palabras que emito yo).

Siempre está, ahí, con cara de ternura, mirando mis pavadas, festejándome con un guiño de ojo, o una palmadita (nada muy cálido, no es su estilo), si se le escapa, un beso de esos impulsivos y brutos que a veces me da en mis mofletes.

Lo leo y parezco enamorada. Pero no. No me juego porque temo, "eso que falta" no aparezca nunca.

Y a la vez hoy, me pregunto qué es "eso" que él aparentemente no tiene, y todo el resto sí.

Cuarta hipótesis (el café me sobre estimula evidentemente):

Quizá "eso" que ninguno de nosotros los humanos puede definir qué es, (Siempre decimos, "No sé, falta "eso", o "eso" no está más), decía, quizá "eso" sea lo que engañe, y no lo que verdaderamente enamore.

"Ese algo" puede que sea un conjunto de miedos, temores, placer por el sufrimiento, que a todo el resto parezco encontrarles en común, y que entonces agradezco, él no tenga.

¿Alguna vez se plantearon si "ese algo" que no está, es verdaderamente magia de la linda? Yo, hoy -no sé mañana- me lo cuestiono.

Muchas veces, es magia de la negra. Magia de la que juega con lo peor de uno, con lo inalcanzable, lo irreal, las fantasías, lo bajo, el vacío.

Mejor sería intentar con lo empírico, y que la teoría salga después, de a dos. ¿No?

No me voy a hacer la gurú de las relaciones. Porque, lo sé, me voy a quedar clavada en este sillón cual Homero Simpson y no voy a hacer nada con estas dudas.

Porque estas dudas son consecuencia de una serie de cuestionamientos existenciales que estoy atravesando, como todos cuando nos cansamos y decimos, "Quizá mi destino sea con el verdulero", con tal de encontrar una respuesta a "ESO" que no sabemos qué es, y que nos falta.

Pero decía, no lo voy a ir a buscar, lo voy a proteger (parece joda), de todas estas dudas, de todos mis caprichos. Porque alguien como él, se merece lo mejor, y lo que viene después. Y sí, para tanto lo quiero.

¿Se pensaron que esto iba a tener un final a lo novela romántica? Onda: Los dejo porque le voy a ir a tocar el timbre.

Conclusión: (se confirman y unen las cuatro hipótesis)

Me engancho con Psicópatas Héroes, porque soy humana (y cagona). Porque realmente creo, es cuestión de animarse a que "eso" aparezca, pero lamento decepcionarlos: También soy un poco Psicópata Héroe.

Por ahora quiero seguir jugando a que tengo dudas, no sea cosa que encuentre alguna certeza, y tenga que dar el brazo a torcer con la vida misma.

Además, probablemente "Él" no sea. ¿No?

Porque ahora, al final de todo esto, quiero seguir creyendo que hay algo mágico que un día me va a pasar, como dice la gente. (la gente que es mi mamá que vio muchas novelas)

Lo que se olvida de decir la gente es si ese algo se siente con alguien nuevo, o si puede que un día se revele en alguien que está, estuvo y si quisieramos, estará siempre.

Pica para el Psicópata Héroe que todos llevamos dentro y se sintió identificado!

martes, 20 de abril de 2010

Lúdica deliciosa de un lunes.

Dos amigas. Dos cervezas. Un vino. Un juego (no lo explico porque pierde misterio).
El resultado:


I.

Vino. Comprensión. Búsqueda.
De un lugar, un “aquel”.
Que me dio tanto de lo que yo me dí.

Y aumque me asuste, tanto me falta por dar.
Esperar. Entender.
Que no siempre podemos coincidir.

O no. Quizá uno cree que así es, y determina.
Lo que soy, lo que es.

Me pregunto, ser o no ser.

(Final a lo Hamlet)

II.

Hablo, pienso y siento.
No quiero,
Pero temo.

Huyo. Pero no puedo.
Y sin embargo, lo único que puedo es canalizar todo lo que es dejar tu recuerdo.
Respiro, a veces me produce nostalgia.

Me aliento, me sermoneo.
No lo tolero. Me cuesta ceder. No acepto indicaciones.

No todo se basa en esta vida de “sensaciones” .
Recuerdos. La puta madre! Vuelvo a empezar.

Para encontrarme, y así dejar de encontrarte.
Quiero borrarte, encontrarte me vuelve a la búsqueda, y no puedo..
y te extraño, te quiero, te fantaseo.

Siempre lo mismo. Quiero realidad, no imágenes.
Que nos hicieron. Que espero, nos hagan ser.

(estabamos existenciales y borrachas)

III.

Esto es más simple
Aunque lo simple a veces no me es tan simple.
Me cuesta. Lo complejo, engaña, parece, tiene más vida.

Me desvía de lo que yo pensé, sería mi vida.
Muerte. Termino con los paradigmas.

Un inalcanzable muro.
Impotencia, o potencia. Nunca se sabe.

Que intento sobrevolar, trepar...
Cima. A dónde voy?

Con mis caídas e intentos.
Logros. O quizá aprendizajes.
Que me movilizan y rediseñan, para continuar.

Volver a empezar. O terminar.

(festejamos con baile, vino, coca, wi-fi desconectada)

domingo, 18 de abril de 2010

Be my guest

Se suben al ring las certezas, y las dudas.
Su historia las mira desde la tribuna.
"Siempre peleando", sonríe ácidamente.

Ahora está en el ring, intenta separarlas.
Las dudas la invitan a unirse.
Las certezas, le piden con ojos naturales, no se deje llevar.

Se congela. Quiere irse.
No sabe dónde.
Baja del ring.

Busca la salida.
Se encuentra con su inseguridad, que está apostando a la victoria de las dudas.
Los miedos la siguen.

Hay una nena chiquita, apostando a las certezas.

- Señora, me ayuda? no llego al mostrador.
- Sonríe. No me digas señora. No soy tan vieja.
- Ya lo sé, pero me enseñaron a ser educada.

Sale corriendo, asustada.
Su esencia le dijo señora.
Ya no se reconocen.

Ahora no queda nadie.
No encuentra la salida.

Escucha voces. Corre a pedirles ayuda.
Abre la puerta.

Ahí estaban, sus miedos, sus inseguridades, sus dudas, sus certezas, su historia, sentados en una misma mesa.
Por suerte su esencia le agarra la mano y la invita a unirse.

- La estabamos esperando.

De-Terminator

Justo cuando estaba jugando a romper paradigmas mientras fumaba.
Cansada, agotada de todo. De mí. Con sed de lobotomía.
Un poco resfriada.
Aferrada al por qué del por qué mismo.
Inspectora de causas-efectos.

Reflexiono: Bueno, quizá no todo tenga un por qué.

Recuerdo.
Mezclo, hablo, digo, determino, imagino,
miedo, tapo, saco, pongo, controlo, me rindo,
bailo, me río, qué paja.
Me callan y me parece válido.
Hay algo que no resuelvo. No pongo en palabras.

No quiero recordar más.
Doy una pitada. Veo a mis amigas mover los brazos en la pista.
Y una cara graciosa que se asoma. Mueve las manitos y hace señas raras.

(Cammmmbbbbiiia la caaara de ORTO!)
(Jaaja! estoooy resfriaaada, me sieeento maaall)
(Teee pueeedo hablaaaar?)
(cabeza arriba cabeza abajo cabeza arriba)

Ahí. En la multitud. Juego a las estadísticas.
Cuántas posibilidades que me hable el único psicólogo del bar.
Cuántas? No lo necesitaba.

"No flaca estás mambeada para el orto.
No todo es siempre como vos lo ves y porque vos lo ves así.
Que sea psicólogo no significa que sea enroscado.
¿Tenés un molde para todo? jaja No.. no.
No determines. No embolses. No mezcles.
No te enrosques porque algo me dice que no sos así."

Flashback fresco. "No determines. No mezcles"

Vuelvo al principio: Todo tiene un por qué.

Ok.
Me juzgo: un domingo de prisión por de-terminator.

Mate viajero del domingo

Seguramente pueda calzarme sin su existencia.
Necesité el apoyo. Me ayudó a deslizarme.
Cuando mi pie no encontraba la horma, llegó.
Me parece que tengo los pies hinchados.
Se me trabó el calzador.

sábado, 17 de abril de 2010

Inocencia interrumpida, inconciencia encubridora.

Fuerza. Gritos. Rencor.
Así no era, o no debería haber sido.
Sus manos la ahogaban, quemaban.
Más sus palabras.

Violencia. Invasión.
Así no era, o no debería haber sido.
Sus besos la golpeaban, callaban.
Más su indiferencia.

Desilusión. Pérdida.
Así no era, o no debería haber sido.
Ella amaba, sabía como hacerlo.
Eso no era, y él la obligó.

Vacío. Humillación.
Así no era, o no debería haber sido.
No era sexo sin amor.
(ni amor sin sexo, como era más normal a su edad)

No era. No debería haber sido.
Quizo borrar el dolor más grande,
Y encontró algo peor.

Heridas.
Años más tarde, lo recuerda, y llora.
Perdió a su abuela, tapó el duelo, y encontró el horror.

No era Romeo.
Era el dolor.

miércoles, 14 de abril de 2010

Ciclolluvia

Desfile de platos voladores. Qué gracioso ese, tiene orejas de Mickey.
Yo quiero uno así, ¿será importado?
Por el plato volador que pilotea, me juego, debe ser escribano, o contador.
Tal vez juez (nuez, pez)
Todos, o la mayoría, caminan aislados.
En su microclima redondo.

Yo, sin embargo, voy en alfombra mágica.
Mágica porque la extrañaba.
Porque cuando estaba triste no quería sentirla.

Hace mucho que no caminaba bajo la lluvia.
Ayer y hoy, salí a buscarla.
Hasta me vestí con ropa que no me moleste se moje.

Es que estoy tan bien, pensaba.
Tan en paz.
Crecí tanto en este quiebre.

Sonrío. Un nenito tenía pilotito y botitas haciendo juego.

Y sigo pensando... la verdad es que estoy tan tranquila,
centrada, siento calma.

- La puta madre que lo remil parió. Carajo!! Mi ojo.
- Eh flaca, hacete ver.
- Que me haga ver? Casi me perforás la córnea, forro.

Y además no me puedo ver bien si me falta un ojo.
Pe.lo.tu.do.

La verdad que el día está horrible.
Qué frío que hace.
Llego tarde a flamenco.
Qué paja, con esta lluvia y lleno de gente.
Y encima se me mojo el cigarrillo.

Que me haga ver... que me haga ver.
Por qué no se van todos a la mierda?
Este semáforo que no cambia.

Mierda.

El paraguazo me cambio el humor.

Ni que fuera ciclotímica.

lunes, 12 de abril de 2010

Sleep Tight

Oscuridad. Mejor dicho, poca claridad. De pronto, grises más claros.
Se le corta el aliento. Salta de la cama.
Va al baño, se lava la cara, se mira al espejo. No está. No se ve.
Se lava nuevamente la cara. La puta madre, qué susto.

Se sirve un vaso con agua. Respira.
Fue un sueño.

Vuelve al baño. Otra vez no está.
Carajo, me estoy volviendo loca.

Se busca desesperadamente. Ve todo menos su reflejo.
Personas, caras, palabras. Los saluda. Todos parecieran saber por qué.
Busca a alguno. Busca uno. No hay.

Siente una mano en el hombro.

- ¿Estás bien?
- Sí, por?
- Porque hace rato que saltaste de la cama y estás viendo tele. ¿Te lavaste la cara con el centro de mesa?
- Sí, parece. Debo haber estado soñando que soñaba.
- ¿Qué soñabas?
- Que estaban todos y no estaba yo.
- Linda, volvé a la cama. Estás acá. Y estoy con vos. (le da un beso en la frente)

Vuelve a la cama. Grises. Poca claridad.
Lo toca. Él le regala su mano.
La quiere, la escucha, la admira.

En silencio, sabe todas las respuestas.
Sabe que se dio por vencida.
Pelea con lo hecho, con lo que tiene que ser, con lo que hubiera sido si.

Se le corta el aliento. Soñó que soñaba.
Soñaba con vivir un sueño. Pero vive en la realidad.

Y no vuelve a dormir. Ni tampoco a su lado.

Lágrimas Negras (y mías)

Vacío. Ira. Dolor.
Corre por mi cara, y arde.
Es pesada, es una, y está llena de nada.

Como esa lágrima que quiero contener,
sigue su camino.
Es inevitable dejarlo ir.

Como esa lágrima, me nubla la vista.
Acaricia, recorre, suave.
Se va.

Respiro profundo.
Todavía no puedo.
Necesito aire y fuerza para hacerlo.

Cierro los ojos.
Cae.
Alivia. Pero ya no está.

Ahora, vacío, ira, y dolor.
Y esta otra?
Esta lágrima va por mí.

Vivir im-potencia

"Lo hecho, hecho está". "Si tiene que ser, será".

A veces pienso, vaya si serán dos frases fastidiosas y a veces sin sentido, que hasta los mismos autores se esconden. No hay cita textual, ni libro, ni teoría que sostenga esas dos frases, de cuatro palabras cada una, capaz de sacar de las casillas a cualquier mortal.

¿Por qué? A mi criterio, porque son frases pro-impotencia, frases sanadoras del no poder, fomentadoras de mediocridad, y de entrega al destino, al pasado, a la línea temporal.

No podemos cambiar el pasado, desde ya, eso es evidente, o si se puede, no todos estamos al alcance de las herramientas para hacerlo. Lo más desesperante es sentir que no podemos cambiar el futuro.

Soy de las que creen y sostienen, que no existen las casualidades, que todo pasa por algo. Pero a la vez, creo firmemente en la libertad. Y ayer, dando vueltas en la cama como si con cada vuelta pudiera ordenar mis ideas, pensaba algo horrible.

Si todo está escrito, si todo está dicho, no soy libre. Me creo libre. Creo que elijo, pero finalmente estoy eligiendo lo que se supone que tenía que elegir para mí. Me resulta bastante angustiante.

Por otro lado digo, no. Yo hago mi propio camino. Si no, sería cuestión de sentarme en un sillón y ver que la vida pase.

Pero resulta que tampoco. Que tampoco hago mi propio camino. Simplemente voy eligiendo entre lo que se me pone en frente. Personas, trabajos, calles, taxis, bondis, viajes.

Termino de desenroscarme las sábanas, me paro, me tomo un vaso con agua, vuelvo a la cama, suspiro (no de alivio, sino de resignación) y mando todo a la mierda. Porque tengo sueño.

Cierro los ojos (eso sí lo elijo) ahora, si me duermo será cuestión de destino, supongo.

miércoles, 7 de abril de 2010

San Vicio del Fuego

Se enciende, se consume y se apaga. Como mis sentimientos. Se renueva, y se repite. Antes que me de cuenta, uno nuevo ya es ceniza.
Desafiando lo que debiera ser, enciendo otro. Quizá sea de los que hagan verdadera compañía, y no se consuman, pienso.(si es que existe tal en este mundo)
Como mi respiración y el aire, después de tantos intentos, mi (co)razón no puede seguir. Mi amor se ahoga. Mis miedos, como mis dedos, intentan apagarlo. Nunca pueden.
En silencio, a solas, lo escucho consumirse.
Cenizas (creo enloquecer y ver en el cenicero), amores que quemé. Los dejé entrar y obligué a salir. Como al humo.
Lo hago porque si los retengo, envenenan. (como si dejándolos ir no quedara huella)
Espero - como a ese hombre - el olor de una primera pitada.
Llega sin avisar. Nos tienta. Nos transporta. Lo deseamos.
Y ahí estoy de vuelta. No puedo - porque no quiero - dejar de amar.
Siempre fui viciosa y, de poder elegir, de esto quiero morir.

martes, 6 de abril de 2010

Es una. Y mía.

Todo cambia de forma.
Todo el tiempo.
La vida.

La vida...
Qué concepto más abstracto y puto.
Dos bolsas llenas de aire.
Una bomba de sangre.
Un par de cortezas que dan órdenes.

Lo dudo.
Entonces, viva la eutanasia?

Viva la vida.
De uno, y de otros.
De uno con otros.
Otros con uno.
Al final todos con todos.
Orgía de vidas.

Cabalgan otros, señal que somos alguien.
La prueba de vida.
Reflejos de uno mismo.
Nuestro propio sonido repicando.
Más grave, más agudo, mudo.

A veces, en soledad, me agarran las dudas.
Estaré viva?
Suena el teléfono.
Sí, si otro me escucha es porque vivo.

Otras, bailando, creo no estoy más en este mundo.
"Ole guapa, elegancia niña". Vuelvo a la vida.
Hay otro tocando la guitarra.
Otro haciendo palmas. Un cajón peruano.
Yo bailando al compás de todo eso.
Estoy viva.

Cuando siento que ya no creo en el amor,
y que por eso estoy muerta, miro sus ojos.
Recuerdo sus manos.
Se activa el canto rodado que gira en la panza.
Como cuando lo tengo cerca.
Él también me vuelve a la vida.

La vida es simplemente, vida.
No se define por sí sola.
Cada uno debe definirla.
A su modo.
Vivirla.
En uno, y en otros.

La vida son vidas.
Conectadas.

Existen quienes tan muertos y desconocidos,
tan sólos, terminan con otra vida,
para sentir compañía en la muerte que viven.
Me dan bronca, y pena.
Por eso también siento que estoy viva.

Por lo pronto, abro mi cuaderno.
Miro a mi alrededor.
Vivo. Leo. Escribo.
Siento. Pienso.
Comparto.
Defino mi vida.
(o trato, tampoco sé bien)

Cada tanto grito, callo, bailo, canto, lloro o sonrío.
Si veo un reflejo, respiro aliviada, avivada.

Todavía hay otros en los que vivo.
Todavía viven otros en mí.

lunes, 5 de abril de 2010

Cinchada




- Hola, cómo estás? Jugamos a la cinchada?

Empieza el juego.

Ella no sabe por qué pero mientras empieza a tirar de la cuerda se le ocurren estas asociaciones.

"Cinchada, juego.
Juego, reglas.
Reglas, códigos.
Códigos, comunicación.
Comunicación, amor.
Amor, convivencia.
Convivencia, códigos.
Códigos, reglas.
Reglas, juego.
Juego, amor.
Amor, cinchada.
Cinchada, ganador.
Ganador, perdedor.
Perdedor, insuficiencia.
Insuficiencia, necesidad.
Necesidad, amor.
Amor, entrega.
Entrega... "



Se olvida que está jugando y piensa que cuando llegue a su casa va a escribir esto:


"Empieza el juego.
Uno tira para un lado. Por ahora, el otro tira para el otro.
Uno pretende tener fuerza para mantenerse de su lado.
Cerrado al otro. Un juego individual.


El otro, sigue tirando, como si lo que importa fuera la cinchada en sí, y no lo que representa para ambos.
La cuerda toma la forma engañosa de amistad.
Algunos, esperan, el otro se de por vencido y se vaya.
Así, entonces, no hay ganador.
Ambos perdedores.


Si sigue el juego, se habla. Sin hablar.
"Soltá. Y vení. Animate"
Miradas. Sonrisas. Tironcitos evasores.
"Dale, no soy yo, no jodás y andá a jugar al solitario."
Siguen haciendo fuerza.


Pasa alguien por atrás del contrincante.
Nos habla.
"Venís a jugar conmigo? Hace mucho que estás acá y te veo sin moverte"
Aflojamos un poco la cuerda, sin soltar.
"No. Gracias"

Sigue la fuerza.
Pasa alguien por detrás de uno.
Nuestro contricante mira.
Se afloja la cuerda.
"No te vayas! Estabamos jugando a la cinchada"

No se va.
Sigue la cinchada.
Miradas. Sonrisas. Códigos.
Comunicación.
Ahora además de jugar, se comunican.

Un tirón para acá. Un tirón para allá.
Pasa el tiempo.
Pasan personas por atrás. Por delante.
Por los costados.

La cinchada parece atraparnos.
De repente, nuestro opositor nos confunde.
Sin soltar, sonreímos, ya no desafiantes, sino con entrega.

Entrega. Amor. Juego.
Pasa el tiempo. No hay ganadores, ni vencedores, ni perdedores.
Pareciera ser entonces, ya no hay juego, y queda el amor."




Se le cae una lágrima. Descubre algo horrible: Es su propia contrincante.



- Hey! ¿estás bien? ¿Llorás por el golpe?

- La puta madre que lo parió. Sí, estoy bien.
Solté la cuerda, y me partí el coxis.
¿De qué te reís?


Él le da la mano.


- Gracias por levantarme. Siempre tan caballero.
¿Tenés un pucho?


Le prende uno, se lo da.


- ¿Qué me miras? No te voy a decir en qué pensaba.
No me mires así.
Basta de reírte!
Lloro porque te quiero.
No quiero jugar más.

Novelidad

Capítulo 1
El cachete deja de ser blando cuando el puño lleva ahí más de media hora.
Así como la novela deja de ser interesante cuando empieza a ser demasiado real, o demasiado irreal. Al final, nada viene bien.
Si es novela porque es novela. Si aparece algo muy irreal deja de ser parecida a la realidad, y si es demasiado real deja de ser una novela.
La vida y la novela le parecen escenarios incompatibles. Y a la vez tentadores.
Son, en ella, ambos, inevitables.

Capítulo 2
"Le digo algo? No. Esas cosas pasan sólo en las novelas", piensa.
Y no. Se equivoca. Se enoja. Las novlelas son historias, las vidas también.
Hay protagonistas, co-protagonistas, actrices y actores de reparto, extras, detalles vanos, detalles clave. La vida también los tiene.

Capítulo 3
Respira. Profundo. Ve un poco nublado. ¿Qué es esto? ¿Una lágrima?
La duda. La confusión. Sus mecanismos. Su pasado, su presente, sus historias.
Busca en su experiencia alguna clave, alguna llave, puertas por cerrar, otras por abrir.
¿Dónde está la respuesta?

Capítulo 4
Se cansa. Baja los brazos. No quiere, no está en su esencia. A la vez, la agobia imaginar esos momentos. Esos ojos, ese beso, esa frase, que no llega. O que llega y nunca es como ella lo imagina.
La clave, (encuentra una, por lo menos) es que todo eso, es imaginario. Y su vida existe en un momento y en un espacio determinados.
Su vida es hoy. No es para siempre como las novelas.
Quiere creer que él es un nuevo personaje de su vida-novela. Necesita decirse a sí misma que no siente cosas por alguien real. Convencerse que él ocupa ese lugar imaginario.

Capítulo 5
Ese hombre es real. Tiene virtudes, que dejaron de ser tantas cuando conoció también algunos defectos. No es perfecto ante sus ojos. Porque no es un invento.
Tiene su propia vida.

Capítulo 6
Otra lágrima. Más pesada. ¿Qué pasa?
Ella siempre fue actriz de reparto. Siempre viendo cómo se desarrolla la historia. Sin protagonismo.
La quieren, y se gana un lugar, por simpática, por loca, porque está ahí.
Como los que siempre son reparto y cumplen el rol de rellenar la historia de otros.
A veces ganan alguna historia. Nunca la principal.

Capítulo 7
Hoy quiere ser protagonista y no entiende qué pasa. Actuar sabe, hablar también, mirar, sentir, llorar, reír. Pero no puede protagonizar su propia vida.
No quiere entender qué está pasando. Está confundida entre la realidad y la novela.
No quiere dejar una, ni la otra. Ama a la historia real por real, y a la novela por novela.

Capítulo 8
El puño en la cara cada vez le duele más. Y ahora se le están mojando todos los dedos.
Porque llora. No de angustia. De emoción.
Siente. Se está enamorando como pasa en las novelas.
Llora. Le pasa en la vida real.
Se emociona. Creció.
No tiene un libreto que seguir, ni lo mira por personaje. "Él" ya no es un conjunto de características por cumplir.
Ya no es un personaje, es un nombre. Es un hombre. Es real.

Capítulo 9
Se entristece.
Sabe, él es un romántico empedernido.
Pareciera ser aún no comprende si es protagonista, o actor de reparto.
No lo dice, pero ve pasar a sus co-protagonistas. Y la ideal no aparece.
Y en sus ojos, transparentes, se ve la búsqueda.
No lo dice, por supuesto. No es su estilo.
Ella las ve desfilar, y cuando flaquea, quiere ser como ellas.
Pero sabe, no quiere ser ninguna.
Porque de algún modo u otro, se desvanecen.
Él las desvanece.
Cómo ella desvaneció tantos otros.
Ella no se va a desvanecer, porque hoy, aunque no quiera aceptarlo, se sabe real.

Capítulo 10
Se calma. Quizá algún día se encuentren en la realidad. Y coman perdices.
"Quizá algún día.." Se vuelve a enojar.
El "quizá" le delató sus ansias de que esto sea una novela sin terminar.

FIN
Y de las perdices ni hablemos.