Se suben al ring las certezas, y las dudas.
Su historia las mira desde la tribuna.
"Siempre peleando", sonríe ácidamente.
Ahora está en el ring, intenta separarlas.
Las dudas la invitan a unirse.
Las certezas, le piden con ojos naturales, no se deje llevar.
Se congela. Quiere irse.
No sabe dónde.
Baja del ring.
Busca la salida.
Se encuentra con su inseguridad, que está apostando a la victoria de las dudas.
Los miedos la siguen.
Hay una nena chiquita, apostando a las certezas.
- Señora, me ayuda? no llego al mostrador.
- Sonríe. No me digas señora. No soy tan vieja.
- Ya lo sé, pero me enseñaron a ser educada.
Sale corriendo, asustada.
Su esencia le dijo señora.
Ya no se reconocen.
Ahora no queda nadie.
No encuentra la salida.
Escucha voces. Corre a pedirles ayuda.
Abre la puerta.
Ahí estaban, sus miedos, sus inseguridades, sus dudas, sus certezas, su historia, sentados en una misma mesa.
Por suerte su esencia le agarra la mano y la invita a unirse.
- La estabamos esperando.
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me gusta cómo escribe....la pienso seguir.
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