Justo cuando estaba jugando a romper paradigmas mientras fumaba.
Cansada, agotada de todo. De mí. Con sed de lobotomía.
Un poco resfriada.
Aferrada al por qué del por qué mismo.
Inspectora de causas-efectos.
Reflexiono: Bueno, quizá no todo tenga un por qué.
Recuerdo.
Mezclo, hablo, digo, determino, imagino,
miedo, tapo, saco, pongo, controlo, me rindo,
bailo, me río, qué paja.
Me callan y me parece válido.
Hay algo que no resuelvo. No pongo en palabras.
No quiero recordar más.
Doy una pitada. Veo a mis amigas mover los brazos en la pista.
Y una cara graciosa que se asoma. Mueve las manitos y hace señas raras.
(Cammmmbbbbiiia la caaara de ORTO!)
(Jaaja! estoooy resfriaaada, me sieeento maaall)
(Teee pueeedo hablaaaar?)
(cabeza arriba cabeza abajo cabeza arriba)
Ahí. En la multitud. Juego a las estadísticas.
Cuántas posibilidades que me hable el único psicólogo del bar.
Cuántas? No lo necesitaba.
"No flaca estás mambeada para el orto.
No todo es siempre como vos lo ves y porque vos lo ves así.
Que sea psicólogo no significa que sea enroscado.
¿Tenés un molde para todo? jaja No.. no.
No determines. No embolses. No mezcles.
No te enrosques porque algo me dice que no sos así."
Flashback fresco. "No determines. No mezcles"
Vuelvo al principio: Todo tiene un por qué.
Ok.
Me juzgo: un domingo de prisión por de-terminator.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Y? tenes un molde para todo!?
ResponderEliminarMuy bueno leerla, siento que la escucho y todo.
ResponderEliminarmm en cuanto a los moldes, soy lo suficientemente soberbia como para creer que sí, y lo suficientemente idiota como para creer que sirven.
ResponderEliminarPor suerte la vida es lo suficientemente inesperada como para que me de bronca no poder controlar todo, y me clave 15 piezas de sushi más 4 empanaditas primavera, mirando una película de amor con ganas de arrancarme los sesos.